Ramón Maiz: «El federalismo lleva a la solidad interterritorial, no gusta del nacionalismo de los ricos»

Justo antes de la crisis del coronavirus se presentaba la Asociación Federalista Galega. Entre los objetivos de esta asociación está presentar el federalismo como un modelo viable, solidario y con validez demostrada. Su presidente Ramón Máiz, catedrático de Ciencia Política, ve en la idea federal una fórmula capaz de recoger diferentes posturas, pero sobre todo, una fórmula política que tiene por objetivo el bienestar de la gente mediante políticas horizontales y transversales dentro de un modelo de codependencia y solidaridad.

-Uno de los objetivos propuestos por la Asociación Federalista Galega es la reforma de la Constitución para darle una visión federal. Parece un objetivo muy ambicioso. ¿Se dan las circunstancias que permitirían ese cambio?

Lo que proponemos en realidad es la reforma del sistema de las autonomías en un sentido federal. Este cambio podría hacerse de forma más ambiciosa en el marco de una reforma constitucional. También mediante una lectura federalizante de la Constitución española y la puesta en pie de mecanismos de tipo federal para la resolución de conflictos y problemas. Algunos de estos mecanismos pueden ser de coordinación entre comunidades autónomas, en otros lugares donde hubiera conflicto, estableciendo mesas de negociación como se está haciendo en el caso de Cataluña. Hay un abanico amplio de mecanismos federales. Además, el federalismo no es solo un diseño institucional sinó que es una manera de entender la política. Eso se puede hacer sin conseguir lo que, de momento, vemos que es imposible pues no hay una correlación de fuerzas, porque la reforma constitucional tiene unos requerimientos difíciles de aplicar, además de que no es el momento ni se da la coyuntura. Eso no implica que se pueda ir avanzando en vez de lo que ha estado sucediendo en los últimos años, sobre todo bajo los gobiernos del PP, que fue una desfederalización del estado de las autonomías, una recentralización e incluso una resimetrización homogeneizando el sistema. Lo contrario sería reforzar las asimetrías, sobre todo de las nacionalidades históricas en un estado plurinacional como es el español. Se reforzarían los mecanismos de competencias, poner en pie mesas de negociación o discutir la solidaridad interterritorial. Este elemento es fundamental para los federalistas y se negociaría a través de una reforma fiscal. Nada de esto necesita de reformas constitucionales. Se pueden dar pasos a través de mesas de negociación, reforma del régimen fiscal o el traspaso de competencias que figuran en el estatuto de autonomía que no fueron traspasadas aún.

BAJO LOS GOBIERNOS DEL PP, HUBO UNA RECENTRALIZACIÓN Y MISMO UNA RESIMETRIZACIÓN HOMOGENEIZANDO EL SISTEMA.

-Esa falta de traspaso de competencias, en este caso por parte de la Xunta de Galicia, ¿responde a la dinámica recentralizadora que apuntaba?

El Estado y las autonomías, el bloque constitucional, permite muchas lecturas diferentes. Hay una lectura de recentralización frente a otra de federalización del sistema, dependiendo de la correlación de fuerzas. Hay comunidades que tienen un elevado nivel de autogobierno y que toman el traspaso en serio, reclaman esas competencias e intentan desarrollarlas, es decir, tienen una dinámica política. Esto no es una estructura sinó que es un proceso político que depende de la correlación de fuerzas existentes en cada comunidad. Allí donde esa correlación de fuerzas favorables a la federalización se dé, se procederá de una manera y donde exista la disciplina más recentralizadora, quedará así. Hay una cosa importante sobre la que insistimos. Frente a la visión de un estado de las autonomías que consistió en ir entregando competencias de tal manera que el estado se debilita, nosotros hemos estudiado que hay una dinámica de tendencias y contratendencias. Cierto que hubo un traspaso de competencias importante, pero también hubo una recentralización de ese estado de las autonomías. Por ejemplo, a través de mecanismos como las leyes orgánicas como la de educación, la ley Wert. Esa ley debería regular unos aspectos genéricos, pero regula aspectos que son competencia exclusiva de las CCAA. Se está invadiendo terreno competencial autonómico en materias como la educación, pensemos en la religión en las aulas o las lenguas. Otro ejemplo es la Unión Europea. ¿La entrada en la UE lleva que competencias exclusivas de las CC AA sean ejercidas en el ámbito de la Unión, y quién es el interlocutor dentro de la UE? El estado. Por tanto, o se habilitan canales para las CCAA para el momento de la negociación, o sinó tendríamos la transferencia de una competencia que a través de la UE, es traspasada al Estado, por tanto otro mecanismo de recentralización.

¿LA ENTRADA EN LA UE LLEVA QUE COMPETENCIAS EXCLUSIVAS DE LAS CC AA SEAN EJERCIDAS EN EL ÁMBITO DE LA UNIÓN, Y QUIÉN ES EL INTERLOCUTOR DENTRO DE LA UE? EL ESTADO

-Desde los dos grandes partidos, PP y PSOE, ¿qué sensación percibe sobre la apertura para un debate sobre el federalismo?

Dentro del PSOE existe un debate entre su alma xacobina, que es muy potente, y la perspectiva federal. Unidas Podemos tiene sectores federalistas, como se ha visto en Cataluña, que abandonaron esa confusión de “confederal o federal”. Dentro del PP no hay ese debate, excepto alguna individualidad que postule esta perspectiva federal de ponerse a negociar. No hay más que ver las posturas de PP y Ciudadanos sobre la mesa de conversaciones en Cataluña. La mesa es un instrumento netamente federal, pues implica una negociación mediante pactos, y eso es el federalismo, negociar y gobernar mediante pactos y en segundo lugar, gobernar mediante la producción política de la confianza. Todo esto está siendo rechazado dentro de una coyuntura difícil porque no existen las mayorías suficientes para materializar este tipo de iniciativas. Incluso los partidos de ámbito estatal tienen disensiones sobre este tema. Dentro de los partidos nacionalistas, los hay que sí quieren avanzar en esta perspectiva, pero otros persiguen una vía más soberanista, más unilateral que nada tiene que ver con el federalismo y que sería una retroalimentación entre dos soberanismos, el del estado y el contrario al estado. Ese nacionalismo estatal y el que está contra el estado, se diferencian en varias cosas, pero comparten esa idea de “un estado, una nación”. Ese discurso es ajeno al federalismo que postula la articulación de un estado plurinacional. De ahí que en diversos lugares de España, los federalistas de diferente signo creemos estas asociaciones para debatir y divulgar nuestras ideas, porque la postura federal bajo la que vive más del 65% de la población mundial, en España necesita ser presentada y defendida, pues tiene una gran capacidad de adaptación.

ESE NACIONALISMO ESTATAL Y LO QUE ESTÁ CONTRA EL ESTADO, SE DIFERENCIAN EN VARIAS COSAS, PERO COMPARTEN ESA IDEA DE “UN ESTADO, UNA NACIÓN”

-Dentro de su Manifiesto Federal, se apunta la pérdida de conexión con el republicanismo federal, con figuras como Pi i Margall o Aureliano Pereira. ¿Cree que esa pérdida de conexión ha llevado a la actual situación en Cataluña y a la pérdida de memoria republicana federal en Galicia?

El republicanismo federal del que se habla, tiene su momento durante el siglo XIX con el Partido Republicano Federal de Aureliano Pereira o Leiras Pulpeiro, que elaboraron en 1883 y aprobaron en 1887 en Lugo, el Proyecto para el Futuro Estado Gallego, junto con otros políticos del momento. Esto influyó en sectores del propio galleguismo, pues no se puede entender la evolución que lleva al Partigo Galeguista a postular durante el proceso constituyente de la II República, precisamente a una república federal. Sempre en Galiza de Castelao, postula el federalismo como acomodación plurinacional haciendo referencia a las “ansias federalistas”, “ceder de nuestra soberanía lo necesario para construir un estado federal español”. Todo esto tiene esa tradición que pasó al galleguismo histórico, sin esa lectura soberanista o independentista, el separatismo había quedado descartado en Castelao. Todo esto se perdió, por eso cuando hablamos de Aureliano Pereira hay quien no lo recuerda. Hace unos años edité su obra y desde luego, Pereira apuntaba cosas muy interesantes sobre un republicanismo socializante y federal. Nada que ver con el catolicismo de Alfredo Brañas o el liberalismo de Murguía. Esa pérdida de tradición es importante pues que no se lean libros como Las nacionalidades de Pi i Margall, el libro de teoría política más importante del siglo XIX, que no se lea a Aureliano Pereira, o no leer directamente a Castelao desde esta perspectiva federalista, supone una pérdida de tradición. El federalismo es una tradición, un ideal que si se pierde, entraremos en una dinámica de retroalimentación entre dos nacionalismos, el de estado y contra el estado, soberanistas. El federalismo también está abierto al concepto de nación. Es incompatible con el nacionalismo soberanista y unilateralista, pero es una de las salidas progresistas y solidarias. El federalismo no solo tiene esa dimensión democrática radical, sinó también de solidaridad interterritorial, de igualdad y esa es una dimensión muy importante del ideario federal.

SEMPRE EN GALIZA DE CASTELAO, POSTULA EL FEDERALISMO COMO ACOMODACIÓN PLURINACIONAL HACIENDO REFERENCIA A LAS “ANSIAS FEDERALISTAS”.

-¿Con qué herramientas cuenta y le gustaría contar a la Asociación para expandir sus ideas federalistas?

Somos una asociación sin ánimo de lucro y que tenemos por idea a creación de debates, conferencias y publicaciones. Esto no solo para extender el ideario federal sinó para presentarlo, discutirlo y debatilo siempre desde una perspectiva muy pluralista. Ese pluralismo está relacionado con las temáticas que se tratarán, culturales, económicas, políticas y sociales. Desde el punto de vista ideológico, esta es una asociación plural donde hay diferentes visiones sobre el federalismo y nosotros esperamos darle sitio a todas las interpretaciones. Queremos crear un espacio donde se poda debatir, compartir y no crear una especie de secta de eruditos, sino que queremos abrirnos al conocimiento, al debate y diseminar la idea clave de que el federalismo tiene que ver con el bienestar de la gente. Esto tiene que ver con la calidad de vida y con los retos de la igualdad, de cómo se gestiona la sanidad, tenemos un ejemplo ahora con el coronavirus, cómo se coordinan de manera horizontal y no vertical los sistemas de salud. Ante los desafíos medioambientales, económicos y sanitarios, son necesarias estructuras federales no solo en Europa, sino a nivel mundial. Queremos dar a entender que el federalismo tiene que ver con la calidad de vida de la gente, con su vida diaria.

-Dentro de su manifiesto recogen el término “quimera” para referirse al soberanismo.

El vocablo “soberanía” viene de la teología política. ES el traslado de la idea de omnipotencia divina a un poder terrenal. La idea es que el poder tiene una composición vertical, piramidal y que en algún lugar ese poder es ilimitado, indelegable e indivisible. La perspectiva federal no se trata de verla a quién le atribuimos la soberanía”. Primero fue el rey, luego al parlamento, luego a la nación y luego al pueblo. Dentro de la tradición federal el concepto de soberanía no tiene utilidad. Desde un punto de vista democrático radical y progresista un poder ilimitado. Todos los poderes tienen que estar limitados y pueden ser divisibles, el mundo del soberanismo es de soberanías compartidas, y esto quiere decir que no hay soberanía. El federalismo desde siempre prescinde de la soberanía, desde sus orígenes. El federalismo supone pensar el poder en un sentido horizontal, es una liga entre iguales.

QUEREMOS DAR A ENTENDER QUE EL FEDERALISMO TIENE QUE VER CON LA CALIDAD DE VIDA DE LA GENTE, CON SU VIDA DIARIA

-En un estado federal español, ¿tiene cabida a monarquía?

Aquí hay que decir dos cosas. Primero, desde sus fuentes teóricas y de sus fundamentos, el federalismo nace del republicanismo. En Estados Unidos la idea era crear una gran república en un gran país, sin ser centralista, sinó un estado de estados. Pi i Margall decía que una república centralista es una república con gorro frísio. ¿Y en España tenemos una monarquía? Desde el punto de vista de políticas comparadas, existen monarquías con estructura federal. Si abrimos la cuestión del federalismo y añadimos la fórmula de estado, monarquía o república, entramos dentro de un bucle de imposibilidades, pero es una cuestión de estrategia. No obstante, una cosa es lo permisible dentro de una coyuntura determinada por correlación de fuerzas, pero otra cosa es olvidar los fundamentos republicanos del federalismo.

-¿Si se produce un cambio en el modelo de estado, habría que consultar mediante un referendum si el pueblo quiere o no uno u otro modelo?

El federalismo prescinde de soberanía, aquí el pueblo tiene que actuar dentro de las limitaciones constitucionales desde siempre. Aquí no hay poder ilimitado ninguno. La perspectiva republicana y federal tiene que ser aprobada por todos. ¿Quiere decir esto que referendum sí o no? Depende. Desde un punto de vista de la teoría democrática, nada garantiza que el referéndum sea una operación lastimosa desde el punto de vista democrático. Una cosa es aprobar una constitución y otra formular una pregunta donde se conciten todos los elementos. Hoy en día entender el referendum como la máxima expresión de la democracia es inadmisible. Por el contrario, los referendums son manipulables, llevan a la polarización, a la simplificación de cuestiones complejas ante una pregunta. El referendum hay que manejarlo con mucho cuidado. Un ejemplo es el referendum sobre la cuestión del Quebec en Canadá, sinó tenemos una jugada como vimos con el Brexit, un referéndum lleno de fake news, donde piensan que votan para ir hacia libertad, tomando una decisión los viejos y zonas rurales, dejando a la gente joven aparte. El referendum debe ser un complemento después de un largo proceso de discusión y clarificación. Es una herramienta donde entran la demagogia y el resentimiento en muchas ocasiones, por eso hablo de manejarlo con mucho cuidado. Desde una perspectiva multilateral y federalista, la autodeterminación o que cada individuo o nación autodecide, está el universo de la codeterminación. No es el mundo de la independencia, es el mundo de la interdependencia. La perspectiva federal es de codeterminación. El federalismo se opone al soberanismo y no al nacionalismo, porque puede haber nacionalismos de soberanía compartida.

HOY EN DÍA ENTENDER EL REFERENDUM COMO LA MÁXIMA EXPRESIÓN DE LA DEMOCRACIA ES INADMISIBLE

-¿Cómo se podría demostrar que los estados federales son viables justo en el momento en que se estarían conformando?

El 65% de la población mundial vive en estados federales, Estados Unidos, Australia, Canadá, la India o Brasil por ejemplo. Se debería demostrar lo contrario, cómo la población que vive en estados dictatoriales o centralistas, cómo es posible que eso no estalle. El federalismo ha demostrado durante los 200 últimos años que no lo hicieron y tenían un sistema democrático. Por tanto, habrá que demostrar cómo países plurinacionales mantienen una unidad nacional sin reconocer las nacionalidades que componen esa unidad. El federalismo tiene varias versiones del mundo, el federalismo es la regla y no la excepción. ¿Cómo se mantuvo unido? Hay un proceso en la construcción de esas federaciones que las mantiene unidas. El federalismo lleva a la solidaridad interterritorial, por tanto, no gusta del “nacionalismo de los ricos”. Por ejemplo, el Brexit, “salgamos de Europa porque así nos irá mejor”. Cataluña, “España nos roba”, son naciones ricas las que se quieren ir. Esa es una lógica contraria con la perspectiva de igualdad interterritorial sin agravios y negociada. Es un sistema evolutivo y abierto, basada en la empatía y la producción política da confianza y respeto mútuo. Con todo, la solidaridad no es homogeneidad.

SE DEBERÍA DEMOSTRAR LO CONTRARIO, COMO LA POBLACIÓN QUE VIVEN EN ESTADOS DICTATORIALES O CENTRALISTAS, COMO ES POSIBLE QUE ESO NO ESTALLE

-¿El sistema federal debe ser unicameral o bicameral?

En España hablamos siempre que sería necesario transformar el Senado en una cámara federal. Históricamente el federalismo implicaba dos cámaras, una de ellas territorial. En España tenemos el Senado que es una cámara inútil desde cualquier punto de vista. Con el sistema de partidos y de representación, ¿el Senado será siempre una cámara territorial? No, puede acabar siendo una cámara de partidos. ¿El Congreso de los Diputados es una cámara política y no territorial? No, porque la gente vota desde territorios y los diputados gallegos son interpelados por personas que les votaron. No es una necesidad desde el diseño institucional que el federalismo sea bicameral. También en esto hay diferentes modelos. Ahora bien, sería muy difícil hacerlo con una sola cámara, además, habría que articular muy bien esa segunda cámara territorial. En el caso español, podría decirse que el Congreso de los Diputados es casi una cámara territorial.

Independentistas catalanes, gallegos y vascos, ¿podrían aceptar un modelo federal?

Nuestra intención es convecer tanto a los soberanistas estatales, que hay muchos y potentes, y los soberanistas de estas comunidades que una fórmula federal bien entendida, asimétrica y que reconozca el autogobierno de las nacionalidades, podría ser una fórmula final o experimental. El ideario federal tiene bastante fuerza, normativa intelectual, política y comparada en todo el mundo. Entonce, ¿por qué no puede funcionar aquí? En un mundo globalizado, la Unión Europea no aceptaría la independencia de pequeños estados. En el caso gallego, el galleguismo nació siendo federalista, en el caso vasco el nacionalismo nació con un libro llamado Vizcaya por su independencia, de ahí viene su nacionalismo. De fracasar siempre se está a tiempo; de probarlo, por lo menos intentarlo.

Noticia de GC Diario